DESARROLLO DEL NIÑO DESDE UNA PERSPECTIVA FISIOLÓGICA.
El ser humano se desarrolla a partir de una célula y se convierte en un ser complejo al nacer. Su desarrollo es continuo desde la concepción hasta la madurez. Se desarrolla de forma intrauterina durante nueve mese hasta el nacimiento, después del nacimiento crece durante algunos años y mientras tanto sus órganos maduran. El desarrollo y la vida en general del ser humano se desenvuelven a través de sucesivas etapas que tienen características muy especiales. Cada una de ellas se desvanece gradualmente hasta desaparecer y sin darse cuenta el niño comienza otra etapa de su desarrollo. Las etapas de desarrollo por las que pasará todo individuo son pre-natal, infancia, adolescencia, adultez y senectud.
El desarrollo es un proceso multidimensional, multidireccional e integral. Es un fenómeno de complejidad funcional, de los distintos órganos y sistemas corporales. En la mayoría de sus aspectos el desarrollo ocurre de lo general hacia lo particular o del todo hacia las partes. En su comienzo la criatura humana es una masa globular uniforme que se deferencia cuando surgen nuevas estructuras. El desarrollo va de lo vago y general a lo específico y definido.
El desarrollo de un niño en comparación con otro; va a variar evidentemente, pues cada individuo tiene su propio ritmo de desarrollo y tendrá siempre que superar una etapa para poder comenzar con otra.
El desarrollo se orienta de la región de la cabeza hacia los pies. Esta tendencia se observa tanto en el desarrollo prenatal, como en el postnatal, mientras más cerca de la cabeza esté el órgano, con mayor rapidez logrará su madurez. Cuando el niño nace la estructura más desarrollada es la cabeza, mientras que las inmaduras son las extremidades.
Los cambios que ocurren en el desarrollo no son todos de la misma clase, pueden señalarse cambios en el tamaño, cambios en las proporciones del cuerpo, desaparición y adquisición de rasgos, etc.
Algunos factores que influyen directamente en el desarrollo del niño son de tipo genético, nutricionales, metabólicos, hormonales, entre otros. El proceso de desarrollo consta de diferentes aspectos como el Físico, cuyos cambios son corporales y abarcan las capacidades sensoriales y habilidades motrices, éstos influyen en el intelecto y la personalidad, lo cognitivo con cambios en las facultades mentales, aprendizaje, memoria, razonamiento, lenguaje, pensamiento y desarrollo social y de la personalidad, la persona, el manejo de las emociones y la forma como se relaciona con los demás.
Podemos entonces mencionar que el proceso del desarrollo físico, va de la mano con el desarrollo psicológico del niño, siendo más evidente su influencia en alguna etapa de su desarrollo.
En más de una ocasión hemos creído que la maduración, el desarrollo y el crecimiento es lo mismo; incluso hemos creído que la definición de estos conceptos se puede mezclar o los hemos definido como sinónimos. Tal vez hemos caído en el error de pensar que un concepto puede suplir a otro y muy erróneamente hemos justificado que alguna cuestión del desarrollo o del crecimiento no se tiene o no se puede dar por falta de madurez o viceversa, cuando en realidad son conceptos que encontramos estrechamente relacionados y los tres hacen su aportación en el desarrollo del niño, pero cada uno de ellos de diferente forma, ya que son aspectos con funciones totalmente distintas.
La maduración, el crecimiento y el desarrollo, tienen un significado específico y totalmente independiente, ya que como se ha mencionado, cada uno de ellos realiza una función diferente en el cuerpo del niño; podemos decir que a los cambios fisiológicos de órganos, patrones del comportamiento y funciones para la vida se les llama maduración, al aumento de talla y peso con respecto a su anatomía y a su genética, se le llama crecimiento, y a la modificación de aspectos a través de la interacción de la madurez y aprendizaje se le llama desarrollo. Es así como podemos constatar que aunque van de la mano, tienen una diferente y no menos importante función en el organismo.
Por otro lado los aspectos afectivos y emocionales mantienen una relación con lo biológicos y estarán presentes durante el desarrollo del niño.
Puedo concluir mencionando que si se pretende lograr un desarrollo óptimo en un niño se le debe proveer de un medio adecuado, incluso desde que está en la etapa pre-natal, ya que situaciones de alcoholismo o drogadicción de los padres, por mencionar un ejemplo, podrían influir negativamente en el desarrollo, coartándolo y afectando órganos o algún sistema; causando importantes y severos daños en el organismo del niño. Sumado a todo lo biológico tomaremos en cuenta la importancia de brindarle un ambiente que estimule al niño y que genere en él la avidez por aprender, brindándole la atención considerable para la adquisición, fortalecimiento y consolidación de los conocimientos y habilidades necesarias para vivir cada una de las etapas de su desarrollo; la infancia, la edad cultural que separa la anterior de la edad adulta y que es llamada adolescencia, etapa de grandes cambios en la vida del niño, para poder llegar a la adultez y senectud; pudiendo decir que cada etapa se superó adecuadamente.
LAURA MARICRUZ RIVERA MOEDANO.